Quisiera recomendaros una película francesa muy singular, "La mujer que sabía leer"; en francés, "Le semeur", pero para verla y disfrutarla, es necesario cambiar un poco nuestro sentido del tiempo y acoplarnos a unos ritmos más lentos y reflexivos. Nos transportamos a una época,(el fin de la República Francesa), en un entorno rural: la directora nos sumerge con absoluta naturalidad y sin previo aviso, en un universo que gira sin prisa, demorándose en la sensorialidad de la vida de una existencia dedicada sólo a eso, a la vida. Segar, ordeñar, lavar la ropa, criar a los hijos. Sin hombres; todos detenidos por el nuevo orden, uno muerto en ese mismo momento. La anécdota es interesante y plausible; pero no voy a desvelarla para mantener su interés. El drama se desarrolla sumergido en el campo, las hermosas montañas que suponemos de Alsacia, los campos de trigo y los manzanos. El pueblo salvaje y pedregoso, que se nos muestra casi siempre de noche, filmado con auténtica luz de velas o candiles. Cuando esas mujeres siegan o apilan el heno, casi sentimos la aspereza de la paja, el calor, el sudor y la fatiga. Y la extraña libertad de subirse las faldas ya que no hay nadie que pueda mirar esos muslos rotundos entre refajos. La angustia de unas jóvenes que despiertan a una sexualidad hueca en ese momento.
Hay que ver este film saboreando ese punto de vista tan alejado de lo habitual en el cine acelerado de hoy día. Disfrutando del silencio que nos permite oír el sonido del viento en los árboles, los pájaros, el balido de los corderos, los cacharros en esas cocinas primitivas y oscuras...Silencio que sólo se interrumpe en escasos momentos por una música que viene a subrayar algún instante especial.
En fin, una rara avis que os recomiendo.