Siempre que Barò d' evel presenta algún espectáculo, procuro no perdérmelo desde que pude ver el que presentó hace bastantes años en el que actuaba con un caballo. Era un poema lleno de belleza y delicada observación. Ahora en su espectáculo "Là" que presenta en el Lliure lo hace acompañado de una artista y un cuervo amaestrado. Aquí nos encontramos con una recreación de algunos de los recursos del circo de siempre, pero sublimados en una síntesis hermosa, con facetas que van del humor a una tragedia subyacente. La técnica que exhiben los dos artistas en ese escenario blanco y desnudo, que acabará emborronado a causa de su agitación, es impecable aunque no busque nunca lo espectacular, si no que se pone al servicio de lo expresivo. El cuervo pone una nota tan inquietante como tierna, tanto con sus evoluciones como con la sola presencia. Los dos artistas, absolutamente compenetrados, nos maravillan con la evolución de lo que podrían ser pasos a dos en una relación cuerpo a cuerpo natural, y que deriva en un comentario jocoso realizado a la perfección. La voz de Camille Decourtye es algo que uno no espera en un espectáculo así; canta con prestancia y seguridad y con mucha expresividad; así como su compañero lo hace de un modo no impostado, con mucho aire y como si hablara, el aria de "Dido y Eneas", "Remember me".
Bueno, no os lo perdáis.