domingo, 15 de julio de 2018

Algo se pierde.

Algo se pierde cuando las directrices pedagógicas cambian su orientación sin tener en cuenta los valores que pueda contener cualquier asignatura que se suprima. Se sustituye de un plumazo, por ejemplo, la de Religión. Espero no confundiros; nunca fui partidaria del enfoque que se le daba( tuve que cursarla incluso en la carrera de Bellas Artes), y menos del burdo intento de catequización. No.
Se trata de que ahora, según he leído, se impartirán clases de moral y Ética en su lugar, y eso es necesario si no queremos tener generaciones de cafres insolidarios llenando el mundo futuro.
Sin embargo, lo que es más importante es que no perdamos también, al mismo tiempo, la Historia.
La Historia de las religiones, de todas ellas y sus mitologías. Que aprendamos a comprender sus libros y textos sagrados, no como verdades absolutas, si no como cosmogonías, como Poesía de la más alta. Acostumbrarnos a ver sus metáforas implicadas en la cultura de cada época, de forma que eso nos ayude a comprender mejor lo que a través del tiempo nos llega de su filosofía y actitud ante el mundo y la vida.
Para que no siga ocurriendo que los jóvenes que visitan cualquier Museo sean incapaces de entender las pinturas de tema mitológico o religioso, que quedan tan lejos de su comprensión por falta de una visión amplia de la enseñanza.