domingo, 16 de noviembre de 2014
Carol Rama
Artista desconocida por lo menos para mí, de quien tenemos una muestra importante en la Fundación Miró. Justa o injustamente, los artistas desconocidos son muchos. (Empleo el genérico clásico, que para mí incluye los dos géneros sin redundancia).Hay tantos factores para que eso ocurra que no debiera influir en la valoración que su obra pueda merecer. Carol Rama presenta una obra de presencia rotunda, que a pesar de sus intenciones de denuncia, agresivas y explícitas, brilla con una fuerza plástica y un sentido del color y de las texturas indiscutibles.Mis preferencias siempre van en ese sentido; considero que todo lo demás es, como mínimo, accesorio, y molestamente circunstancial. Esta pintora, también muy excelente en las tres dimensiones,acusa en sus cuadros toda o casi toda la cronología que el arte ha venido presentando a través de diferentes corrientes, y en todas ellas se muestra segura, aunque probablemente sea en la etapa más o menos povera donde se expresa con mayor comodidad.Lamentablemente observé un descuido en la manera de enmarcar las piezas, con marcos grandes que sombrean en exceso unos dibujos que tienden curiosamente a dejar mucho espacio blanco abajo y quedan cortados por arriba.Y ahora me pregunto ¿a qué se debe que estas corrientes que han agitado la expresión pictórica en el pasado siglo no hayan generado una dirección definida (no digo única) sino más bien una dispersión en muchas tendencias? Claro que cuando llegó la libertad eso era indeclinable, al quedar el artista libre de presiones, de figuraciones, de encargos, de academias...Pero el "todo vale", en definitiva no ha hecho más que agitar las aguas y confundir a los débiles. Esperemos que el tiempo ponga a cada uno en su lugar.
martes, 30 de septiembre de 2014
Gilles Deleuze
Terminé el libro de Deleuze, del que os vengo hablando, y ha quedado lleno de subrayados, interrogantes y airadas negaciones. Eso significa que su lectura no ha sido indiferente; lo que me ha gustado más es el honrado acercamiento al fenómeno pictórico, aunque presente carencias, así que os lo recomiendo.
Me sería muy difícil acercaros más ese texto tan rico en este formato; así como, para criticarlo y desmenuzarlo, sería necesario un ensayo casi tan amplio como el mismo libro. POdemos estar o no de acuerdo, pero plantea cuestiones que han de permitir a quien le interese profundizar en su comprensión de la Pintura hacerlo con seriedad y rigor. Algo que me ha interesado es la conclusión a que llega después de analizar el concepto de diagrama: el código. Deleuze acierta cuando llega a la conclusión de que los abstractos son los primeros (y tal vez los únicos) en incorporar un código en sus cuadros. Hay muchas frases memorables, como "el horror es fácil".
En resumen...léedlo, por favor.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Siguiendo con Deleuze
El concepto de diagrama a mi se me hace difícil de conciliar con mi visión (huyo de la palabra "concepto", cuando se refiere a la Pintura) del trabajo pictórico. Una cosa es que haya que hacer una tabla rasa antes de empezar cualquier nuevo trabajo, tanto para no repetirnos como para obtener un estado de inocencia, imprescindible si lo que queremos es encontrar y movernos en un terreno de autenticidad. Si es cierto que al primer planteamiento se trabaja desde un "caos", como dice Deleuze, pero es un caos buscado para que aflore lo más desconocido de nuestra, digamos, conciencia pictórica. Hablar de catástrofe a mi modo de ver enturbia un poco el discurso con el que se pretende clarificar lo pictórico.
Se me ocurre que para hablar de Pintura no basta con la Filosofía, se requiere algo más de conocimiento "material", y también saber lo que dicen los propios pintores; aunque el autor que nos ocupa ha leído textos, principalmente de entrevistas,el buscar la comprensión del trabajo requiere algo más de entrega. Tal vez a los filósofos les resulta más cómodo, y ahí se pueden mover con más soltura, el análisis del resultado, más que el del proceso.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Lecciones de Pintura
Encontré un libro de Gilles Deleuze, "Pintura. El concepto de diagrama."
Seguramente por ser un compendio de clases dictadas por él, su lectura ha de hacerse teniendo en cuenta que los comentarios a menudo se contradicen o nos parecen objetables.Espero mucho de este libro, que acabo de empezar y que contiene algunas afirmaciones sobre las que me gustará que el autor amplíe o matice. Lo interesante es que de entrada se pregunte que es lo que puede hacer la Pintura por la Filosofía y no al revés. Por otra parte, su visión del "hecho pictórico" es la de un filósofo,muy sagaz y sensible, pero al que tal vez falten unos gramos de acercamiento a un abanico más amplio de pintores.
Para empezar, el concepto de diagrama, que él toma de algunos comentarios de Bacon,me parece algo alejado de lo que los pintores entienden mejor como "estructura". Tampoco encuentro aplicable esta palabra a la pintura de Van Gogh, en la que sería mejor hablar de "grafía". A Klee, que también es mencionado, si que se le podrían aplicar los dos conceptos sin peligro de confusión.
Al hablar de Miguel Angel su análisis de como se configura su pintura es muy agudo y explica muy bien el manierismo: la Forma es deformada por la Fuerza, así como en Bacon. En la mención a Balthus se le podría objetar que no es, como él dice, que "pasa" o "haya pasado algo" en sus cuadros,( lo que los pondría en una posición de narrativos o únicamente figurativos)sino que reflejan un presente: el tiempo se ha detenido y nos presenta (con esa presencia precisamente) un instante, una fijación de lo que ocurrió o está ocurriendo o ocurrirá, sin que eso importe. Tal como sucede, por ejemplo, en Fra Angélico .
La narrativa, dicho sea de paso, a mi entender, mientras no sea vergonzosamente literaria, puede ser puramente pictórica, como en los cuadros de Botticelli o de Piero della Francesca, donde el tiempo es tratado de manera perfecta y claramente pictórica.
POr otra parte, en las primeras páginas Deleuze insiste mucho en la noción de "catástrofe", o "catástrofe- caos", es decir el momento anterior y el momento mismo de pintar. Eso es cierto, o tendría que serlo, pues si no hay una tabla rasa de lo anterior no podemos empezar un nuevo cuadro, por mucho que insistamos en una línea nuestra. Lo que ocurre, a mi modo de ver, y según mi postura ante cada nueva empresa, es que ese caos puede ser trágico o puede no serlo. No necesariamente la Pintura ha de ser "tremenda"o vigorosa...los tiempos del "Sturm und Drag" ya han pasado. Claro que el libro se escribió, se dictó, en el año 81.
En los de ahora, de los que se dice que son líquidos, las cosas pueden ser bastante distintas.
Luego está su noción de "color". Ahí esperaré a leer un poco más y luego seguiremos, si así os parece.
domingo, 9 de marzo de 2014
Queridos tertulianos
Cuando nos reunimos una vez al mes para charlar y comer magdalenas, a menudo mis amigos me dan grandes ocasiones de controversia; pero como no estoy dotada de elocuencia ni tengo respuestas rápidas y adecuadas, casi nunca me puedo defender ni afianzar mis argumentos. Así que os invito a que leáis mi pequeño blog dándome la ocasión de expresar mejor lo que pienso.
Hablamos últimamente de si el arte podía o no ser colectivo...pero mi objeción al comentario de M. sobre el cine como arte total no iba en ese sentido. De un tiempo a esta parte, resulta que todo es arte. La cocina,(oh,los chefs),la moda,el diseño de interiores...Aclaremos que, en el sentido de "artificio", "artefacto", todo lo que modifique la naturaleza si lo es, por supuesto, pero no en el sentido trascendente que se puede dar a esa palabra. Os dije entonces que para mí el arte se reduce a las cuatro expresiones, digamos elementales o mejor, esenciales,música, pintura, poesía, escultura-arquitectura. Y eso no porque sean o no realizadas por una individualidad o por un equipo, sino por ser suficientes en sí mismas, y no necesitar sino su pura expresión sin ayuda de nada más. Olvidemos, por supuesto, si es necesaria la tinta para escribir, o si la música necesita de los luthiers...claro está que el soporte físico ha de existir, pero hay que comprender que al servicio de la expresión. Una catedral si es una creación colectiva...pero es sólo arquitectura. Un poema suele ser de creado por un sólo poeta (aunque tenga detrás muchos siglos de oralidad), y es nada más ni menos que poesía.
La ópera y el cine, (y no sólo después de Wagner), son creaciones complejas, son "espectáculos", se sirven de muchas disciplinas y en ese sentido, y a mi humilde modo de ver, no son puro Arte en la medida en que pueda serlo un dibujo, que necesita únicamente, un cerebro y una mano. Digo yo....
Belleza grande; ¿podría ser pequeña?
Después de los muchos comentarios que la película "La gran belleza" ha suscitado, ayer me decidí a ir a verla. Hice un esfuerzo para olvidar todo lo oído y contemplarla sin ningún prejuicio.Aunque es una película larga,´dos horas y media aproximadamente, podría serlo aún más, durar el doble o el triple, ya que al no tener exactamente un argumento podría ser considerada como un paseo, una contemplación tanto como una introspección. En este sentido resulta muy actual, ¿posmoderna?,en la línea del pensamiento líquido o débil. Lo que me llama la atención es el calificativo de "felliniana" que se le ha aplicado a menudo: lo podemos aceptar en un sentido puramente formal, pero no en su fondo, en el que el desencanto tiene un peso decisivo. Y el peligro es que el calificativo nos la desdibuje al no sufrir la comparación. Aquí creo que viene a cuento el comentario de García Márquez a propósito del realismo mágico; el escritor dijo que él no hacía realismo mágico, sino que reflejaba la realidad de su país tal como era. Quién haya viajado a Sudámerica sabrá que eso es ciertísimo.
Así pues, algo diferente, tanto en su planteamiento, su no-resolución, su humor y su visión de nuestro tiempo. Y su Roma. Roma, tan perversa y decadente como sus actuales habitantes, pero ya petrificada, dignificada en la belleza de la piedra, en lo inesperado de sus rincones, en la variedad y riqueza de los seres humanos que ella misma conforma...aunque su anhelo de trascendencia quede en unas ridículas aspiraciones a la fama, a la notoriedad, en esfuerzos que se dan contra la pared, o se fijan en la pared como esas fotografías tomadas durante más de cuarenta años y cada día de ellos...de la misma insignificante persona que no sabe hacer otra cosa que mirarse a sí misma.
La Belleza, dijo Umberto Eco, es el resplandor del misterio. Y no puede ser sino grande.
miércoles, 15 de enero de 2014
André Masson
Un poco de esperanza al visitar una nueva galería que empieza su singladura con una exposició magnífica de este artista; una galería de amplio espacio, buen montaje y dignidad profesional. Está situada en el Pasaje Mercader. La muestra reúne pintura, dibujos ,pasteles y esculturas, como también algunas obras de Miró que acompañan muy bien la obra del que fué también gran amigo suyo.
Contemplando esas obras redondas, sin desmayos estilísticos, en las que prima por encima de todo, el valor pictórico, que no necesita de discursos, de "ideas", y que si es revolucionaria lo es de raíz, en la forma de mirar, en la libertad gráfica,y no en base a ninguna idea ajena a la Pintura en sí misma, me preguntaba que ha ocurrido para que, después de un tiempo no tan largo, se haya perdido el camino que abrieron artistas como Masson, Miró,Klee, Marx Ernst y tantos otros que dejaron una ruta en la que TODAVIA no se ha explorado todo ni todas sus posibilidades. Saludemos esta nueva presencia con la que habrá que contar, y esperemos que su ejemplo abra camino a otras propuestas en esa línea que nunca tendría que haberse desdeñado.
domingo, 5 de enero de 2014
Pissarro y los burgueses
Después de mucho tiempo de silencio, el tema de hoy tal vez sea un poco redundante; insisto en él con bastante asiduidad. El comentario que Juan Bufill firmó en La Vanguardia en referencia a la exposición de Pissarro que estos dias se ofrece en Caixafòrum incide en esa absurda preocupación por juzgar el arte según criterios políticos o sociológicos. De paso digamos que dicho periódico ofrece en esta ocasión un monográfico sobre el pintor, algo que debiera suceder más a menudo y que supone un esfuerzo estimable.
El comentario de Juan Bufill se detiene en aspectos que en los años 70 y 80, si no me equivoco, se erigieron en patrón crítico debido a los estudios sociológicos que situaban la creación en su contexto socio- politico. No diré que ello no sea una herramienta más, pero la Pintura está muy lejos de poder ser entendida con esa actitud reduccionista; las circunstancias personales o sociales influyen menos en ella cuanto mayor sea su fuerza y creatividad, entendida esta última como un riguroso control de la energía, no como se suele creer, en un desparrame incontrolado o en una "fantasía" opuesta a la auténtica imaginación llena de potencia.
Pissarro tenía su actitud frente a la sociedad...que no podemos encontrar o justificar buscando pistas en su pintura tranquila sin caer en ingenuidades. Y es que era un auténtico pintor; no como tantos que ahora se empeñan en inútiles demostraciones de compromiso social que convierten sus obras en panfletos propagandísticos y poco más.
Deteniéndonos ahora en la excelente muestra de este pintor, hay que decir que algunas de las obras están bastante por debajo de la calidad general que se puede estimar en su obra; a menudo sería mejor dejar algunos lienzos en su cajón para que no se empañe una obra en la que están casi todos los caminos que después seguirían con mayor fuerza Matisse,Renoir,Cèzanne...Pissarro los apunta, pero no los desarrolla apenas. Tampoco llegó muy lejos en la división cromática; sólo hacia el final, cuando el puntillismo le seduce con suavidad. Pissarro es un analista muy lírico, y nunca se plantea algo más que no sea la luz y las cosas en ella. Digo "las cosas" con toda intención, ya que parece tener una dificultad importante al introducir figuras en sus paisajes.
En fin...antiburgués, anarquista o lo que fuere, tuvo el mérito de no emborrachar su pintura con elementos extraños a su esencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
