sábado, 25 de agosto de 2012
Estropicio
En algún lugar de cuyo nombre prefiero no acordarme, se ha producido un hecho que por lo visto está alcanzando gran repercusión en los mass media. Me refiero a la "restauración" que una vecina, suponemos que bien intencionada, ha efectuado de una pintura de su parroquia que representaba a un "Ecce homo". Tal como ha quedado después de pasar por sus manos, merece aún más su título, aunque ya no el de pintura, pues se ha constituído en una especie de sopa delicuescente, aparición azarosa que nos retrotrae un poco a las también famosas "caras de Bélmez". Aparte de los muchos comentarios más o menos jocosos que se podrían hacer, encuentro de lo más sorprendente que a la señora en cuestión no parezca producirle un especial pesar el resultado de su intervención; ella dice que lo había hecho otras veces, tal vez como quien zurce calcetines o plancha embozos de sábanas.De vez en cuando cogía su cajita de pinturas y le daba un repasito a su querido Cristo, que no ha resistido tanto amor y dedicación. A sus ojos la cosa está bien, y le sorprende que alguien pueda protestar.
En el otro extremo se sitúan los turistas que al ver en una restauración cuidadosa, donde se han dejado los fragmentos irrecuperables con un simple rayado o punteado,protestan diciendo que la recuperación está incompleta o mal realizada.
viernes, 3 de agosto de 2012
Desvalimiento
Visitando las costas del norte de la Península,donde abundan las historias de naufragios, terribles tormentas y monstruos marinos de mucho respeto,he podido fijarme en la gran cantidad de vírgenes o santos que operaron salvaciones milagrosas.
A menudo aparecieron en cuevas junto al mar, en cuevas de las montañas, y son recordados con ingenuos mosaicos, imágenes o pinturas. En general, mis compañeros de viaje eran escépticos acerca de estos milagros, que consideraban fruto de la sugestión o de la simple ignorancia.
A mí me recordaban muchos episodios de la Odisea o de la Ilíada,en que los dioses o diosas se aparecían al ser invocados en la desesperación; o incluso de manera inesperada, para aconsejar al héroe de su preferencia.
Así que siempre ha existido la fe, la plegaria...y también el milagro.Hay una hermosísima oración a la diosa Selene, que no puedo ahora recordar en que obra clásica se encuentra, que podríamos dirigir sin ningún problema a nuestra Santísima Virgen. Desde el punto de vista de cualquier persona urbanita, cuyo mayor peligro puede ser quedarse atrapado en un ascensor o en el metro,la magnitud del terror que puede producir la naturaleza no es concebible, ni la energía que ese mismo terror llega a producir, generando, a mi entender, una fuerza capaz de inducir ese "milagro", que salva sin saber como...pero seguramente por esa fe que sobrepasa la normalidad. Y lo mismo ocurre en el plano espiritual; cuando en la vida se nos presentan dificultades ante las que somos absolutamente impotentes, ese desvalimiento nos empuja literalmente (y a menudo aunque no tengamos "fe" en el sentido más habitual) a dirigirnos a ese Algo o Alguien que esté en ese plano al que no somos capaces de llegar. Es un impulso que genera mucha energía, y que tiene la Humanidad aunque no lo crea.
Me gustarían comentarios, para volver sobre ello.
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