domingo, 9 de marzo de 2014

Queridos tertulianos

Cuando nos reunimos una vez al mes para charlar y comer magdalenas, a menudo mis amigos me dan grandes ocasiones de controversia; pero como no estoy dotada de elocuencia ni tengo respuestas rápidas y adecuadas, casi nunca me puedo defender ni afianzar mis argumentos. Así que os invito a que leáis mi pequeño blog dándome la ocasión de expresar mejor lo que pienso. Hablamos últimamente de si el arte podía o no ser colectivo...pero mi objeción al comentario de M. sobre el cine como arte total no iba en ese sentido. De un tiempo a esta parte, resulta que todo es arte. La cocina,(oh,los chefs),la moda,el diseño de interiores...Aclaremos que, en el sentido de "artificio", "artefacto", todo lo que modifique la naturaleza si lo es, por supuesto, pero no en el sentido trascendente que se puede dar a esa palabra. Os dije entonces que para mí el arte se reduce a las cuatro expresiones, digamos elementales o mejor, esenciales,música, pintura, poesía, escultura-arquitectura. Y eso no porque sean o no realizadas por una individualidad o por un equipo, sino por ser suficientes en sí mismas, y no necesitar sino su pura expresión sin ayuda de nada más. Olvidemos, por supuesto, si es necesaria la tinta para escribir, o si la música necesita de los luthiers...claro está que el soporte físico ha de existir, pero hay que comprender que al servicio de la expresión. Una catedral si es una creación colectiva...pero es sólo arquitectura. Un poema suele ser de creado por un sólo poeta (aunque tenga detrás muchos siglos de oralidad), y es nada más ni menos que poesía. La ópera y el cine, (y no sólo después de Wagner), son creaciones complejas, son "espectáculos", se sirven de muchas disciplinas y en ese sentido, y a mi humilde modo de ver, no son puro Arte en la medida en que pueda serlo un dibujo, que necesita únicamente, un cerebro y una mano. Digo yo....

Belleza grande; ¿podría ser pequeña?

Después de los muchos comentarios que la película "La gran belleza" ha suscitado, ayer me decidí a ir a verla. Hice un esfuerzo para olvidar todo lo oído y contemplarla sin ningún prejuicio.Aunque es una película larga,´dos horas y media aproximadamente, podría serlo aún más, durar el doble o el triple, ya que al no tener exactamente un argumento podría ser considerada como un paseo, una contemplación tanto como una introspección. En este sentido resulta muy actual, ¿posmoderna?,en la línea del pensamiento líquido o débil. Lo que me llama la atención es el calificativo de "felliniana" que se le ha aplicado a menudo: lo podemos aceptar en un sentido puramente formal, pero no en su fondo, en el que el desencanto tiene un peso decisivo. Y el peligro es que el calificativo nos la desdibuje al no sufrir la comparación. Aquí creo que viene a cuento el comentario de García Márquez a propósito del realismo mágico; el escritor dijo que él no hacía realismo mágico, sino que reflejaba la realidad de su país tal como era. Quién haya viajado a Sudámerica sabrá que eso es ciertísimo. Así pues, algo diferente, tanto en su planteamiento, su no-resolución, su humor y su visión de nuestro tiempo. Y su Roma. Roma, tan perversa y decadente como sus actuales habitantes, pero ya petrificada, dignificada en la belleza de la piedra, en lo inesperado de sus rincones, en la variedad y riqueza de los seres humanos que ella misma conforma...aunque su anhelo de trascendencia quede en unas ridículas aspiraciones a la fama, a la notoriedad, en esfuerzos que se dan contra la pared, o se fijan en la pared como esas fotografías tomadas durante más de cuarenta años y cada día de ellos...de la misma insignificante persona que no sabe hacer otra cosa que mirarse a sí misma. La Belleza, dijo Umberto Eco, es el resplandor del misterio. Y no puede ser sino grande.