Este artista inestimable que es Antoni Llena presenta una retrospectiva que, como es habitual, no hay que dejarse perder. Algunos de sus papeles recortados, de los años en los que estuve estudiando su obra, otras pequeñas esculturas "frágiles" nos demuestran cómo él se inclina hacia los materiales más humildes, y a una singular estética de lo sencillo, frágil y deleznable. Con esos elementos ha avanzado hacia una expresión aún más depurada; puro dibujo en papel sencillo, en formatos discretos y con un color delicado, con unas armonías digamos "pacíficas," que forman grandes paneles de cuadros contiguos. Estos papeles, tomados de uno en uno, no pasan de pequeños garabatos; una cosa inocente, impremeditada, acaso cercana al dibujo automático de los surrealistas. Pero ese poeta que es Llena los sitúa en conjuntos coherentes, en los que, como notas en una partitura, que no valen nada por si mismas ni significan nada, forman un poema, nunca referido a ningún tipo de lenguaje, sino puramente estético y de gran fuerza plástica. No se trata de poemas visuales; no hay mensajes ocultos ni juegos de metáforas. Es poesía en mayúsculas.
Otra cosa que esta obra reciente me sugiere es su filosofía subyacente, pues esa aparente fragilidad e inconsistencia acentúa su misterio; lo que más nos falta en este mundo presente, que según remarca el filósofo Byun Chul Han, se ha vuelto transparente hasta la pornografía.Citando a este interesante escritor, "amor sin laguna de visión es pornografía". Pues tiene que haber siempre algo oculto, ya que nunca hay dos miradas iguales, y pretender penetrar lo arcano amenaza con destruirlo. Como me dijo un día un amigo, el artista tiene que ser inocente de sí mismo, en esa ignorancia que preserva el misterio contra lo aparente.
Creo que Llena ha pensado en todo esto y nos lo ofrece (ahora en la Galería A/34) con esa elusión de lo evidente que ha de llevarnos a repensar la realidad sobre bases más profundas y trascendentes.
domingo, 29 de abril de 2018
Nuevo género
Ha aparecido un género nuevo en las películas o series de televisión. Lo podríamos llamar coloquialmente de "viejos cachondos". Ofrece una visión muy sesgada de la edad madura y más que madura, situándola en una situación de juventud perpetua u optimismo loco, que aunque se pueda dar en algunos casos, nunca es realista ni productiva. Sé de lo que hablo, nací en 1933. Se trata de creer que a esas edades nos interesan las mismas cosas que a los veinte, treinta o cuarenta años. Por mucho que a los nueve años nos gustase saltar a la cuerda o darle al aro, son cosas que se olvidan dejando paso a otras igualmente interesantes. No estoy en contra de que los mayores seamos optimistas, creativos, dinámicos y hasta gimnastas, si no de que no seamos capaces de situarnos en el nuevo plano de la existencia ni de explorar y disfrutar de sus posibilidades. La madurez y la vejez tienen una serie de ventajas que descubrir, que aunque nos aparten de paradigmas anteriores, precisamente por eso proporcionan una visión más clara de nosotros mismos y del mundo, que poco a poco deja de ser el nuestro. No hay que lamentarse por ello, ni correr para alcanzar a los jóvenes, si no apoderarnos de esa nueva posición que nos puede llenar de energía y serenidad.
Algo que por otra parte, estamos obligados a ofrecer a los que vengan detrás.
Algo que por otra parte, estamos obligados a ofrecer a los que vengan detrás.
domingo, 15 de abril de 2018
Über Bach
Ayer pude asistir al concierto de la OBC en el Auditori. Escuchamos una joya de un compositor para mí desconocido, Arash Safaian. Quería recomendaros que lo escuchéis (seguramente se encontrará en You Tube), por lo seductor de sus planteamientos, que giran en torno a Bach con un acento muy actual. Una orquesta sin viento, un piano y un vibráfono desgranan melodías sobre temas de Bach.
No soy una entendida en música; me permito este comentario desde una apreciación de oyente y nada más. A mí me pareció que "ese" Bach se llenaba de aire, de atmósfera, haciendo apreciar la cualidad tan abstracta de su música. El sonido sutil del vibráfono, junto con el del piano, forma una armonía muy hermosa, que se movió en los primeros conciertos en un ambiente casi por completo barroco, llegando en los dos finales a un "casi" Rachmaninoff. La abstracción dejó paso a un clímax apasionado. Aparte de algunos momentos en que la música parecía ir peligrosamente hacia algo más descriptivo, como de música de fondo fílmica, la composición se mantiene en ese nivel de meditación musical, subrayado por la orquestación efectiva y bien equilibrada.
Si alguno de vosotros lo habéis oído, me gustaría saber vuestra opinión.
No soy una entendida en música; me permito este comentario desde una apreciación de oyente y nada más. A mí me pareció que "ese" Bach se llenaba de aire, de atmósfera, haciendo apreciar la cualidad tan abstracta de su música. El sonido sutil del vibráfono, junto con el del piano, forma una armonía muy hermosa, que se movió en los primeros conciertos en un ambiente casi por completo barroco, llegando en los dos finales a un "casi" Rachmaninoff. La abstracción dejó paso a un clímax apasionado. Aparte de algunos momentos en que la música parecía ir peligrosamente hacia algo más descriptivo, como de música de fondo fílmica, la composición se mantiene en ese nivel de meditación musical, subrayado por la orquestación efectiva y bien equilibrada.
Si alguno de vosotros lo habéis oído, me gustaría saber vuestra opinión.
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