lunes, 30 de abril de 2012

Agua pura.

Mientras visitaba la exposición de grabados de Fortuny, que se puede ver  estos dias en el MNAC, algunas melodías mozartianas venían a mi memoria. A medida que pasaba de una prueba de estado a la siguiente, comprendí la razón: me pareció que tanto el músico como el pintor poseían un don especial, esa destreza y frescor que hace de la realización de la obra algo ligero, surgido directamente del cerebro a la mano. Cuando en estos momentos se asiste a tan aburridas manifestaciones, digamos pictóricas, en las que prima un esfuerzo mental considerable, y que normalmente llegan a pobres conclusiones, o a ninguna, echamos en falta esa inocencia del artista que no rebusca en el concepto para hacerse más interesante, sino que desarrolla, no una idea, (con ideas no se hace arte) sino que nos ofrece lo más directamente que puede, la emoción de lo que ha percibido, con tanta naturalidad como el que ofrece un vaso de agua.
Que me den de esa agua, porque las ideas a menudo se vuelven locas.

viernes, 27 de abril de 2012

Trabajo sin trabajar

Cuando el trabajo creativo se convierte en un esfuerzo penoso, lo mejor es dejarlo. La disciplina es necesaria, pero siempre que contemos con un cierto entusiasmo. Es decir, el  quehacer físico puede ser pesado, cansado, pero no lo notamos cuando hacerlo nos lleva al disfrute intelectual- emotivo de hacer realidad algo que antes no existía, que está apareciendo, directamente de nuestra volición, a través de nuestras manos.
Cuando notamos el cansancio es que algo se ha apagado...y entonces, lo mejor es dejar la tarea e irse a dar una vuelta.

martes, 17 de abril de 2012

Estuve en el concierto de Radu Lupu. Y se equivocó, algunas veces. Pero su interpretación de los Impromptus de Schubert me llevó a sitios donde nunca había estado . Me obligó a cerrar los ojos y casi me olvidé de respirar. ¿Qué crítica se puede hacer cuando la excelencia es tan natural, tan fresca y tan interiormente sabia ?
Cuando la interpretación es sólo mecánicamente correcta, incluso brillante, resulta incapaz de transmitir el espíritu de la obra. ¿En qué consiste, pues, esa transparencia que "da" todo lo que el autor quiso decir en su composición? Para mí, (que soy una Alicia muy diminuta en este terreno) es un misterio fascinador.

Estuve también esta semana en una lectura de poesía. Mejor dicho, de poesías. Con alguna excepción, los llamados poetas leyeron sus creaciones recreándose en el refrito, en todos los lugares comunes que se han acumulado sobre esta disciplina de la indisciplina, de lo inesperado, del rompimiento, de lo que sale de las tripas o de lo más frío del cerebro. Interpretaron la forma, el patrón, lo habitual...rompieron lo ya roto, ensalzaron lo ya muerto...

Seguramente, las formas más excelsas del arte son las que parecen más fáciles de imitar.

domingo, 15 de abril de 2012

Alicia y Gulliver

Empiezo un nuevo blog, (en la imposibilidad de acceder al anterior, escarabajocararriba) con la esperanza de hacerlo muy duradero. Aqui no tenemos un escarabajo kafkiano, viendo el mundo del revés, sino la mirada atónita de Alicia, no en el país de las maravillas, sino en un mundo de gigantes, convertida como Gulliver, en un diminuto juguete a punto de ser aplastado.
Y como los gigantes acostumbran  a ser bastante estúpidos, espero sobrevivir sin necesidad de ir a Liliput.