martes, 17 de abril de 2012

Estuve en el concierto de Radu Lupu. Y se equivocó, algunas veces. Pero su interpretación de los Impromptus de Schubert me llevó a sitios donde nunca había estado . Me obligó a cerrar los ojos y casi me olvidé de respirar. ¿Qué crítica se puede hacer cuando la excelencia es tan natural, tan fresca y tan interiormente sabia ?
Cuando la interpretación es sólo mecánicamente correcta, incluso brillante, resulta incapaz de transmitir el espíritu de la obra. ¿En qué consiste, pues, esa transparencia que "da" todo lo que el autor quiso decir en su composición? Para mí, (que soy una Alicia muy diminuta en este terreno) es un misterio fascinador.

Estuve también esta semana en una lectura de poesía. Mejor dicho, de poesías. Con alguna excepción, los llamados poetas leyeron sus creaciones recreándose en el refrito, en todos los lugares comunes que se han acumulado sobre esta disciplina de la indisciplina, de lo inesperado, del rompimiento, de lo que sale de las tripas o de lo más frío del cerebro. Interpretaron la forma, el patrón, lo habitual...rompieron lo ya roto, ensalzaron lo ya muerto...

Seguramente, las formas más excelsas del arte son las que parecen más fáciles de imitar.

2 comentarios:

  1. Hola Rosa,

    Radu Lupu es uno de los "monstruos" del pìano actual. Y encima es discreto. Sirva como revulsivo para la visita a Barcelona, también próxima, de un pianista muy famoso y publicitado, que además de tocar muy mal, no tiene nada de discreto...

    Me hace ilusión hacer el primer comentario a tu nuevo blog...¡duro con él!

    Carles

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  2. Hola Carles, gracias!
    Espero que esta nueva página no se me vaya por los siderales mundos de Internet...y que podamos seguir en contacto a través suyo. En cuanto pueda subiré fotos.
    Rosa.

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