martes, 9 de enero de 2018

La palabra en la voz

Ya se sabe que las maneras de hablar, de pronunciar las palabras, de construir una frase, las pausas o acentos son un indicativo de cultura, de procedencia y que incluso dicen mucho sobre el carácter de la persona que esté hablando. Pero si escuchamos la radio, como suelo hacer cuando al sueño le cuesta llegar, a oscuras y sin saber en que punto del dial nos encontramos, os aseguro que se reconoce al momento quién y de que se está hablando. Si suena una voz algo melosa, cargada de prosopopeya, con un deje muy marcado de condescendencia, seguro que se trata de una emisora religiosa y el que habla nos hace el favor inmenso de enseñarnos su verdad absoluta. Cuando topamos con voces apresuradas, alborotadas y chillonas, se trata de tertulias o programas de chismorreo, de supuesta broma, o de charlas excitadas sobre sexualidad y proezas en ese campo. Cuando la voz es muy convincente, expresando un cariño impostado (es una palabra, cariño, que se repite  cada dos o tres), seguro que se trata de videncia, tarot o cosas por el estilo. Estos programas emplean mucho tiempo en transmitir el ras-ras de las cartas al barajarse; y en general, los que consultan tienen un modo de hablar primario y a veces ininteligible.
Me parece muy notable la elocución de casi todos los programas deportivos. Suenan voces no disonantes, bien equilibradas, emitiendo juicios con mucha autoridad, lo que a veces me lleva a pensar que se trata de algún milagro en forma de charla cultural. Me desengaño en cuanto suena la palabra "equipo". Con pistas tan seguras no cabe duda de que no nos equivocaremos en la búsqueda de un programa inteligente, interesante....o sencillamente, sereno y ponderado.

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