Este artista inestimable que es Antoni Llena presenta una retrospectiva que, como es habitual, no hay que dejarse perder. Algunos de sus papeles recortados, de los años en los que estuve estudiando su obra, otras pequeñas esculturas "frágiles" nos demuestran cómo él se inclina hacia los materiales más humildes, y a una singular estética de lo sencillo, frágil y deleznable. Con esos elementos ha avanzado hacia una expresión aún más depurada; puro dibujo en papel sencillo, en formatos discretos y con un color delicado, con unas armonías digamos "pacíficas," que forman grandes paneles de cuadros contiguos. Estos papeles, tomados de uno en uno, no pasan de pequeños garabatos; una cosa inocente, impremeditada, acaso cercana al dibujo automático de los surrealistas. Pero ese poeta que es Llena los sitúa en conjuntos coherentes, en los que, como notas en una partitura, que no valen nada por si mismas ni significan nada, forman un poema, nunca referido a ningún tipo de lenguaje, sino puramente estético y de gran fuerza plástica. No se trata de poemas visuales; no hay mensajes ocultos ni juegos de metáforas. Es poesía en mayúsculas.
Otra cosa que esta obra reciente me sugiere es su filosofía subyacente, pues esa aparente fragilidad e inconsistencia acentúa su misterio; lo que más nos falta en este mundo presente, que según remarca el filósofo Byun Chul Han, se ha vuelto transparente hasta la pornografía.Citando a este interesante escritor, "amor sin laguna de visión es pornografía". Pues tiene que haber siempre algo oculto, ya que nunca hay dos miradas iguales, y pretender penetrar lo arcano amenaza con destruirlo. Como me dijo un día un amigo, el artista tiene que ser inocente de sí mismo, en esa ignorancia que preserva el misterio contra lo aparente.
Creo que Llena ha pensado en todo esto y nos lo ofrece (ahora en la Galería A/34) con esa elusión de lo evidente que ha de llevarnos a repensar la realidad sobre bases más profundas y trascendentes.
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