viernes, 3 de agosto de 2012

Desvalimiento

Visitando las costas del norte de la Península,donde abundan las historias de naufragios, terribles tormentas y monstruos marinos de mucho respeto,he podido fijarme en la gran cantidad de vírgenes o santos que operaron salvaciones milagrosas. A menudo aparecieron en cuevas junto al mar, en cuevas de las montañas, y son recordados con ingenuos mosaicos, imágenes o pinturas. En general, mis compañeros de viaje eran escépticos acerca de estos milagros, que consideraban fruto de la sugestión o de la simple ignorancia. A mí me recordaban muchos episodios de la Odisea o de la Ilíada,en que los dioses o diosas se aparecían al ser invocados en la desesperación; o incluso de manera inesperada, para aconsejar al héroe de su preferencia. Así que siempre ha existido la fe, la plegaria...y también el milagro.Hay una hermosísima oración a la diosa Selene, que no puedo ahora recordar en que obra clásica se encuentra, que podríamos dirigir sin ningún problema a nuestra Santísima Virgen. Desde el punto de vista de cualquier persona urbanita, cuyo mayor peligro puede ser quedarse atrapado en un ascensor o en el metro,la magnitud del terror que puede producir la naturaleza no es concebible, ni la energía que ese mismo terror llega a producir, generando, a mi entender, una fuerza capaz de inducir ese "milagro", que salva sin saber como...pero seguramente por esa fe que sobrepasa la normalidad. Y lo mismo ocurre en el plano espiritual; cuando en la vida se nos presentan dificultades ante las que somos absolutamente impotentes, ese desvalimiento nos empuja literalmente (y a menudo aunque no tengamos "fe" en el sentido más habitual) a dirigirnos a ese Algo o Alguien que esté en ese plano al que no somos capaces de llegar. Es un impulso que genera mucha energía, y que tiene la Humanidad aunque no lo crea. Me gustarían comentarios, para volver sobre ello.

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