domingo, 5 de enero de 2014

Pissarro y los burgueses

Después de mucho tiempo de silencio, el tema de hoy tal vez sea un poco redundante; insisto en él con bastante asiduidad. El comentario que Juan Bufill firmó en La Vanguardia en referencia a la exposición de Pissarro que estos dias se ofrece en Caixafòrum incide en esa absurda preocupación por juzgar el arte según criterios políticos o sociológicos. De paso digamos que dicho periódico ofrece en esta ocasión un monográfico sobre el pintor, algo que debiera suceder más a menudo y que supone un esfuerzo estimable. El comentario de Juan Bufill se detiene en aspectos que en los años 70 y 80, si no me equivoco, se erigieron en patrón crítico debido a los estudios sociológicos que situaban la creación en su contexto socio- politico. No diré que ello no sea una herramienta más, pero la Pintura está muy lejos de poder ser entendida con esa actitud reduccionista; las circunstancias personales o sociales influyen menos en ella cuanto mayor sea su fuerza y creatividad, entendida esta última como un riguroso control de la energía, no como se suele creer, en un desparrame incontrolado o en una "fantasía" opuesta a la auténtica imaginación llena de potencia. Pissarro tenía su actitud frente a la sociedad...que no podemos encontrar o justificar buscando pistas en su pintura tranquila sin caer en ingenuidades. Y es que era un auténtico pintor; no como tantos que ahora se empeñan en inútiles demostraciones de compromiso social que convierten sus obras en panfletos propagandísticos y poco más. Deteniéndonos ahora en la excelente muestra de este pintor, hay que decir que algunas de las obras están bastante por debajo de la calidad general que se puede estimar en su obra; a menudo sería mejor dejar algunos lienzos en su cajón para que no se empañe una obra en la que están casi todos los caminos que después seguirían con mayor fuerza Matisse,Renoir,Cèzanne...Pissarro los apunta, pero no los desarrolla apenas. Tampoco llegó muy lejos en la división cromática; sólo hacia el final, cuando el puntillismo le seduce con suavidad. Pissarro es un analista muy lírico, y nunca se plantea algo más que no sea la luz y las cosas en ella. Digo "las cosas" con toda intención, ya que parece tener una dificultad importante al introducir figuras en sus paisajes. En fin...antiburgués, anarquista o lo que fuere, tuvo el mérito de no emborrachar su pintura con elementos extraños a su esencia.

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