jueves, 20 de octubre de 2016
Alicia
Alicia se ha escapado de su cuento, y como ya suponéis, se ha ido a visitar a Gulliver. Y ahora, en el país de los gigantes, observa perpleja a los grandes y sus grandes cosas. Sus guerras, sus inventos, su soberbia. Su grandiosa estupidez. Pero es pequeña; pequeñísima. Y por esa razón es incapaz de intervenir, de solucionar alguna cosa. Piensa que es pequeña y además impotente. Pero Gulliver, como tiene más experiencia, sabe como se sentirá cuando la lleve al país de los enanos; también impotente y además, estúpida. Conoce a los seres pequeños, tenaces y unidos por su inquebrantable fe en el grupo, que le han derrotado y que le juzgan, tal vez con razón, bastante tonto. ¿Dónde situarse, pues? Alicia acabará por comprender que la virtud está en el centro. ¿Qué centro? ¿Dónde está el centro? En todas partes y en ninguna; en dónde empiezan y acaban las cosas, en el límite elástico que jamás termina, uniéndolo todo como una sopa hirviente. Verá el universo tan inmenso como su propio ser, grande, pequeño, ínfimo, sin límites...Aprenderá a prestar atención tanto a las estrellas como a los microbios, sin preguntar nada. Y sin dejar de maravillarse.
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