sábado, 29 de julio de 2017

Giorgio de Chirico. Para escribir en este blog necesito una motivación bastante importante. La exposición que ahora se presenta en Caixaforum de Barcelona me ofrece este interés, debido a que nunca había podido ver una muestra tan importante del pintor italiano. Podemos apreciar los muchos intereses que le movieron en su tarea, y si no fuera por la espléndida utilización de sus limitaciones, se podría suponer que se hubiera quedado en la más discreta mediocridad. Los intentos de hacer una pintura de regusto antiguo, como de gran maestro barroco,no resultan demasiado logrados, por la dureza de la pincelada y los fallos flagrantes de dibujo. Pero el artista sabe torcer a su favor esos defectos: exagerando las perspectivas, o haciendo de los fallos anatómicos (esos pies y piernas diminutos y desproporcionados)una característica icónica. De la misma genial manera, en la imposibilidad de lograr unas olas convincentes, dibuja las aguas de la piscina de manera geométrica, logrando también una gran sugestión del movimiento acuático. Otra cosa que me parece digna de resaltar es lo especial de su manera de pintar; aunque su pintura, plana y en general de colores muy enteros, no tiene nada que ver con el impresionismo, gana mucho con un poco de distancia: así la vemos con mayor atmósfera y se difuminan las muchas aglomeraciones formales. Geniales sus dibujos y croquis preparatorios. ¿Es posible que su mayor virtud sea también su mayor defecto? Es algo que suele ocurrir, esa concepción tan filosófica de su obra, que ha influído, seguramente, en tantos pintores de nuestro tiempo, le lleva a veces a anquilosarse en su fórmula. Delicioso uno de sus óleos "clásicos", de pincelada suelta y veladuras; nos hace pensar que era muy capaz de lograr lo que se propusiera, y que tal vez pudo en su obra más la "idea" que la propia Pintura.

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