domingo, 20 de noviembre de 2016

Magdalena Abakanowicz

Hay que celebrar que la galería Marlborough presente estos días una exposición de esta artista. Había visto una obra suya, si no estoy muy equivocada, en los jardines de Ca'n Altimira ya hace bastantes años. Era una escultura muy hermosa, creo recordar que de un árbol, y estuvo allí algún tiempo. Viendo sus actuales obras no se puede menos que admirar la valentía con que ella trabaja; el patetismo y la fuerza de esas figuras troceadas, que en ocasiones nos pueden recordar el gesto ácido de Louise Bourgeois. Me hace pensar en como a menudo una cierta torpeza técnica favorece la expresión, principalmente cuando ésta es trágica. Esos torsos vacíos potencian de un modo muy especial lo hueco, no a la manera de Moore, si no que son como empujados por ello, hacia atrás, siempre hacia atrás, formando siempre una espalda, que es en realidad una huella de algo que estuvo allí, pero ya ausente. Los artistas jóvenes debieran olvidar sus persistentes tonterías (se pueden hacer unas cuantas pero sólo durante un tiempo) y fijarse en lo mucho que se puede y se debe hacer aún en estos tiempos. ¡No os la perdáis!

No hay comentarios:

Publicar un comentario